La sangre se escurrÃa en la vereda y los cuerpos de las cuatro chicas estaban tirados en el piso. Los vecinos no podÃan creer lo que estaban viendo. Las vÃctimas agonizaron por varios minutos y dos de ellas no resistieron al brutal ataque. HabÃan recibido casi 20 balazos en total, todos a quemarropa. La escena era desgarradora.
Pasaron ya ocho años desde el dÃa de la Masacre de Florencio Varela y el responsable de los asesinatos sigue suelto. Nadie sabe quién es. No se conoce su cara ni su nombre. La PolicÃa no lo busca. Solo quedó una imagen borrosa del momento en el que acribilló a las jóvenes a la salida del boliche. Sus familiares no pierden las esperanzas de que el caso se esclarezca, pero aseguran que la Justicia no tiene interés por resolver el caso.
Todo ocurrió el 11 de febrero del 2017. Según la reconstrucción del caso, Magalà Pineda (16), Sabrina Barrientos (16), Denis Juárez (17) y Némesis Núñez (16), cuatro amigas que se conocÃan del barrio Villa Angélica, fueron a bailar al boliche Santa Diabla. Al salir, caminaron hasta la parada de colectivos del 148, en la esquina de Senzabello y Los Andes, y se sentaron a comer pan del dÃa anterior que se habÃan llevado de una panaderÃa de la zona.
En apenas diez segundos, un hombre encapuchado pasó caminando por la cuadra, sacó un arma y comenzó a disparar. Apuntó directamente hacia las chicas y vació el cargador de una pistola calibre 9 milÃmetros. No erró ni un solo disparo, parecÃa un profesional de tiro. Todas las vainas quedaron tiradas en la vereda.
Los testigos dijeron que las chicas no corrieron, no les dio tiempo, se abrazaron e intentaron protegerse. Dos disparos impactaron en MagalÃ, uno en la cabeza y otro al costado del cuerpo, y logró sobrevivir después de varias operaciones. Lo mismo pasó con Némesis, quien recibió tres tiros; uno entró por el cuello, otro en las costillas y el tercero en el estómago. Esa bala no la lograron sacar y sigue ahÃ. Denis recibió nueve balazos y Sabrina seis. Ambas murieron.
Mi hermana estaba agonizando y la ambulancia que pasó por la cuadra siguió de largo. No paró a ayudarlas. Quizás hoy la tendrÃa con vidaâ€, expresó Yanina Barrientos en diálogo con TN, recordando aquel dÃa fatÃdico. “Me llamaron y me contaron que la habÃan matado. Salimos para allá en cuanto pudimosâ€, agregó sobre las horas posteriores al asesinato.
Sabrina era la del medio de entre ocho hermanos. Le encantaba cocinar y era muy familiera. “Nosotros somos de Mar del Plata, pero se habÃa mudado hacÃa un año con mi mamá a Florencio Varela. No conocÃa a mucha gente en el barrio, solo frecuentaba con Denise y MagalÃ. A Némesis la conocÃa por las chicasâ€, contó.
El primer sospechoso que tuvo la causa fue Luis Esteban Weiman, un vigilador de entonces 36 años que tenÃa una relación con Denise. HabÃa salido a bailar con ellas la noche antes de los crÃmenes, pero previamente las habÃa llevado a Ezeiza en un auto de alta gama. “Una de las amigas contó que fueron a llevar una caja. Después, volvieron a Varela con otros jóvenes, tomaron alcohol y entraron al bolicheâ€, puntualizó.
Weiman quedó detenido un mes en la ComisarÃa 3° y se le realizó un dermotest para determinar si tenÃa restos de pólvora en sus manos, análisis que dio negativo. Pero la prueba más contundente para su liberación fue la rueda de reconocimiento, donde no fue señalado por las sobrevivientes.
Todos en el barrio lo conocÃan por su “solidaridad†con las jóvenes. Les daba plata para salir a bailar, las llevaba a comer, les hacÃa regalos. Del otro lado, corrÃa la versión de que el hombre era “tóxico†y hostigaba a Denise. Hasta habÃa dejado un mensaje amenazante en sus redes. “Soy el tipo de amigo que hasta te ayudarÃa a esconder un cadáver, pero si me traicionás, recuerda...Sé cómo esconder un cadáverâ€, escribió Weiman en su Facebook.
Nunca más se lo investigó, ni siquiera por una de las hipótesis que rodeaba con más fuerza la causa: la del narcocrimen.
Según los vecinos y testigos que conocÃan a las vÃctimas, habÃa un grupo de hombres que pasaban droga a los locales bailables de Varela. Lo hacÃan a través de adolescentes. “Recibimos mucha información de estos tipos, que supuestamente las hacÃan pasar gratis a chicas menores de edad a esos lugares donde no está permitido, las usaban como mensajeras para ingresar la droga y les daban tragos gratisâ€, reveló Yanina.
“Yo no sé si mi hermana era una de esas chicas, porque mi mamá no la dejaba salir. Ella se iba a lo de una amiga y ahà se escapaba, como cualquier adolescente. Pero una de las cosas que más nos hace ruido es esta organización, que jamás se investigó y que a la Justicia no le interesó indagar qué habÃa detrás de los crÃmenesâ€, agregó.
La causa primero recayó en la fiscalÃa de Hernán Bustos Rivas. Meses después pasó a manos de la exfiscal Mariana Dongiovanni, cuestionada en varias causas que no pudo resolver y acusada múltiples veces por familiares de vÃctimas por proteger al poder. Incluso, las hermanas de Lucas Escalante y Lautaro Morello, uno desaparecido y el otro asesinado en 2022, pidieron el juicio polÃtico a mediados del 2024, acusándola de no investigar a policÃas involucrados presuntamente en el caso.
Pero el expediente tuvo un giro drástico cuando la fiscal apuntó contra un menor que tenÃa un historial delictivo por robo de celulares en el barrio donde ocurrió la masacre. Fue entonces que Dongiovanni decidió pasar la causa a una fiscalÃa de Responsabilidad Penal Juvenil. En ese fuero, el caso se archivó porque no encontraron pruebas contra el chico de 14 años. Allanaron su casa, lo indagaron y ni siquiera lo dejaron demorado. AsÃ, la investigación se pausó temporalmente.
Recién en marzo del 2023 se volvió a abrir el expediente, por presiones de las familias. “Me llamaron a declarar a mà y mamá en junio de ese año, pero hasta el momento no hubo avances. Empezamos todo de vuelta, tuvimos que presentar todo otra vez. Fue un desgaste enorme porque me costó 5 años que se reabrieraâ€, explicó la hermana de Sabrina, quien además contó que no tienen abogado. “Se hace muy difÃcil todoâ€.
El caso está caratulado como doble homicidio consumado y agravado por ensañamiento y alevosÃa, además de doble tentativa de homicidio.
La hermana de Sabrina sostiene que hay una prueba que podrÃa ser clave para la causa y asegura que desde la Justicia no la tuvieron en cuenta. Se trata de un video que fue grabado por un testigo, minutos después de los asesinatos, en donde se ve a las chicas tiradas en la vereda.
“Mientras Magalà gritaba de dolor y pedÃa irse a su casa, se escucha a un chico amenazarla. Después descubrimos que era su primoâ€, contó Yanina. En la grabación a la que accedió TN se oye: “Estoy re loco. No vas a decir nada eh. Cerrá el ortoâ€, y la joven le responde: “Basta, no voy a hacer nadaâ€.
Para la mujer, esa amenaza esconde la verdadera razón de la masacre. “Le pedimos a la fiscalÃa que llamara a declarar a esta persona, pero no lo tomaron como válido y lo descartaronâ€, recordó. Sobre esa conversación, Magalà dijo que no la recuerda y hasta aseguró que no se habÃa dado cuenta de que tenÃa un disparo en la cabeza. Estaba mareada y cuando la llevaron en la ambulancia tuvo dos paros cardÃacos. Sobrevivió de milagro.
A casi 9 años del hecho que conmocionó a Florencio Varela, no hay sospechosos, detenidos ni ninguna pista firme que pueda esclarecer el caso. Los familiares no pierden la esperanza de encontrar al asesino, que hasta el momento es el protagonista de un crimen perfecto.