Escala la pelea entre Máximo Kirchner y Kicillof, y empiezan a sonar nombres para conducir el PJ bonaerense
La presión de los intendentes y la proyección nacional del gobernador incrementan la confrontación por el recambio de autoridades del PJ provincial.
La disputa entre Axel Kicillof y M�ximo Kirchner por el control del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires entr� en una etapa de mayor tensi�n pol�tica. La posibilidad de una interna empez� a tomar forma, aunque todav�a persiste una ventana abierta para un acuerdo que evite la ruptura. Dirigentes del kicillofismo y del kirchnerismo coinciden en que el conflicto se endureci�, pero tambi�n admiten que la unidad sigue siendo un escenario posible.
En ese contexto, la disputa dej� de ser un debate org�nico y pas� a condicionar la estrategia electoral, la relaci�n con los intendentes y la proyecci�n nacional del gobernador hacia 2027. El l�mite a las reelecciones indefinidas de los jefes comunales agrega un elemento decisivo que empuja definiciones en la Legislatura bonaerense y acelera las negociaciones internas.
El dato pol�tico central es que la pelea ya no se limita a gestos o posicionamientos discursivos. En las �ltimas semanas comenzaron a circular nombres concretos para la conducci�n del PJ bonaerense y a delinearse estrategias alternativas ante un eventual escenario de interna. La renovaci�n de autoridades partidarias, prevista para el 15 de marzo, aceler� los tiempos y oblig� a los distintos sectores a tomar decisiones.
Para Kicillof, la discusi�n es estrat�gica. En su entorno insisten en que el pr�ximo presidente del PJ bonaerense debe estar alineado con el gobernador. Esa postura fue expresada p�blicamente por Andr�s ?El Cuervo? Larroque y volvi� a sobrevolar el primer encuentro del a�o de la mesa chica del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que el mandatario encabez� la semana pasada en la costa atl�ntica. El planteo es que el partido deje de funcionar como un factor de condicionamiento y pase a ser una herramienta pol�tica del Ejecutivo provincial.
En los distintos espacios del peronismo bonaerense hay quienes conf�an en que reeditar el esquema de negociaci�n que termin� con un acuerdo interno en las elecciones legislativas de 2025 puede evitar el quiebre, pero hay otros dirigentes que, con el recuerdo vivo de la derrota, prefieren que se defina por el voto y no por acuerdo entre las c�pulas.
Kicillof, el MDF y la opci�n de la interna
Con el diagn�stico en mano de que Kicillof no cuenta hoy con un partido que respalde de manera org�nica su gesti�n y su armado pol�tico, el kicillofismo se muestra preparado para competir si no hay acuerdo.
La hip�tesis de una interna dej� de ser un recurso de presi�n y pas� a ser una alternativa concreta. La fortaleza del gobernador radica en su poder territorial: m�s de 40 intendentes forman parte del MDF y constituyen una base pol�tica que le da volumen propio dentro del peronismo bonaerense.
Ese respaldo explica por qu� en el entorno de Kicillof consideran que una pulseada abierta no necesariamente ser�a desfavorable. Tambi�n marca una diferencia con etapas anteriores, en las que el gobernador aparec�a m�s condicionado por la estructura partidaria que hoy busca disputar.
La conducci�n del PJ es vista como una pieza clave para ordenar candidaturas, listas y proyecci�n pol�tica hacia 2027. Con ese objetivo, el nombre de la vicegobernadora Ver�nica Magario toma cada vez m�s fuerza para reemplazar a M�ximo Kirchner. No solo es una dirigente con poder territorial, sino que es tambi�n una de las de mayor confianza de Kicillof.
La C�mpora y la defensa del control partidario
Del lado de La C�mpora, la posici�n es sostener a M�ximo Kirchner al frente del PJ bonaerense. El diputado dej� abierta la posibilidad de buscar la reelecci�n y su espacio tambi�n eval�a otros nombres en carpeta para retener el control del partido. La estrategia combina firmeza en lo org�nico con una baja deliberada del tono confrontativo en el plano p�blico.
M�ximo Kirchner sabe que una derrota frente al gobernador ser�a dif�cil de remontar. Perder la conducci�n del PJ implicar�a resignar capacidad de ordenamiento interno y de proyecci�n futura dentro del principal distrito del pa�s. Por eso, el kirchnerismo apuesta a estirar la negociaci�n y explorar un esquema de unidad que preserve poder, aun si eso implica concesiones.
?No estamos instruyendo a intendentes o referentes a que armen lista propia. La verdad es que en nuestro espacio para nada est� viendo o analizando esa posibilidad. No he escuchado ni he participado en ninguna reuni�n donde se inste al armado de listas propias?, afirm� la diputada Teresa Garc�a a Provincia Noticias
Garc�a tiene l�nea directa con Cristina Kirchner y muchas veces suele funcionar como una especie de vocera del kirchnerismo. ?A los compa�eros del MDF los vemos muy apurados, le est�n errando si realmente quieren jugar de esa manera?, alert�.
Massa y el equilibrio inestable
En ese entramado, Sergio Massa intenta sostener un posicionamiento neutral. Mantiene un v�nculo fluido con M�ximo Kirchner y conserva una alianza con La C�mpora en la Legislatura bonaerense, al tiempo que evita confrontar con Kicillof. Su rol es el de articulador silencioso, aunque con un margen de incidencia acotado por la magnitud de la disputa.
Por ahora, esos movimientos no alcanzan para ordenar una estrategia com�n. El peronismo bonaerense sigue atravesado por una discusi�n de fondo sobre qui�n conduce, qui�n ordena y con qu� objetivo pol�tico.
Reelecciones indefinidas, un factor adicional que tensiona la interna
En ese escenario, el l�mite a las reelecciones de los intendentes aparece como un dato adicional que agrega presi�n al debate partidario. De los 135 municipios bonaerenses, 84 est�n gobernados por el peronismo y, de ese total, 53 intendentes no pueden ser reelectos si la ley no se modifica, lo que representa el 63%. En el conurbano, 13 de los 20 intendentes peronistas quedar�an en la misma situaci�n.
Aunque no es el eje central de la pelea, ese dato incide en la discusi�n por el PJ. Los jefes comunales observan con atenci�n qui�n conduce el partido y qu� capacidad tiene para ordenar la agenda legislativa. Esa expectativa refuerza el peso del gobernador en la interna y explica por qu� la disputa por la conducci�n partidaria se volvi� un punto de concentraci�n del poder.
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