Indignación en Bahía Blanca: una jubilada reconoció las donaciones que hizo a la Cruz Roja entre la basura
Una mujer reconoció durante un móvil de la televisión la ropa que había donado a Bahía Blanca tras el temporal y expresó su indignación al ver que no llegó a quienes la necesitaban.
Sentada frente al televisor, María fue testigo de una imagen que jamás imaginó: en un móvil en vivo desde Cerri —una localidad ubicada a 10 kilómetros de Bahía Blanca—, el periodista Alan Ferraro mostraba un basural a cielo abierto, repleto de bolsas con ropa entre los escombros y residuos acumulados tras el fuerte temporal que azotó la región. Entre todo ese desorden, algo la dejó helada: una de esas bolsas llevaba su rótulo, escrito a mano con dedicación y cariño.
La mujer, que vive con la jubilación mínima, había preparado con esmero tres bolsas con ropa en buen estado: dos con prendas para mujeres y una tercera con ropa blanca para nenas, donadas por sus nietas más chicas. Revisó cada cierre, botón y bolsillo. “A mí me enseñaron a donar parte de lo mío, no aquello que me sobra”, explicó.
María entregó las bolsas en la sede local de la Cruz Roja, con la esperanza de que llegaran a quienes más lo necesitaban en Bahía Blanca. Luego supo que el municipio se haría cargo de recibir y distribuir las donaciones. No le molestó el cambio de canal logístico, porque confiaba en que el esfuerzo de muchos vecinos solidarios llegaría a destino.
Pero esa confianza se quebró al ver sus bolsas entre la basura. “Esas bolsas rotuladas, como las mías, las envió gente con todo el cariño del mundo. Si no necesitaban más ropa allí, en algún lado se va a necesitar. A través de Cáritas o Cruz Roja podrían haberla enviado a otros lugares”, reclamó con dolor.
“Las donaciones tiradas son un horror. Me da mucha impotencia saber que el sacrificio de muchos no es valorado. Me da tristeza esa liviandad”, concluyó.
El caso genera indignación y reabre el debate sobre cómo se gestionan las donaciones en situaciones de emergencia, y si existe un protocolo claro que garantice que los aportes de la comunidad no terminen en el abandono.
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