El fiscal Adrián Arribas, que investiga el triple crimen de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez en Florencio Varela, pidió la prisión preventiva de los acusados, a los que considera parte de “una banda narcocriminal†que actúo con violencia para “recuperar la droga†de un cargamento robado.
“Requerimos la prisión preventiva por todos los imputados y solicitamos la competencia de la Justicia Federal. El juez tiene 5 dÃas para definir si otorga la preventivaâ€, sostuvo en una conferencia de prensa desde la sede judicial de La Matanza.
Para Arribas, los nueve detenidos “participaron de los hechos y hay tres prófugosâ€. “Hubo un robo de estupefacientes y a raÃz de eso, hubo privación ilegÃtima de la libertad de las tres chicas. La finalidad era recuperar la droga y derivó en el triple crimenâ€, insistió.
Quiénes son los detenidos que tendrán prisión preventiva
El pedido de prisión preventiva es contra Lázaro VÃctor Sotacuro, señalado como uno los lÃderes de la banda; Celeste Magalà Guerrero, dueña de la casa donde encontraron los cuerpos y su pareja Miguel Silva; y Daniela Ibarra, a quien encontraron lavando manchas de sangre en la vivienda junto a Maximiliano Parra.
La lista sigue con Florencia Ibáñez, sobrina de Sotacuro y que aparece en el auto de apoyo; MatÃas AgustÃn Ozorio, acusado de ser uno de los autores materiales y que fue capturado en Perú; y Ariel JeremÃas Giménez, acusado de tapar el pozo donde fueron enterradas las vÃctimas.
En el documento, al que tuvo acceso, Arribas les agravó las imputaciones a todos. A Giménez, Sotacuro, Silva, Ibarra, Parra y Ozorio los acusa de del delito de privación ilegal de la libertad coactiva agravada por la pluralidad de intervinientes y por ser una de las vÃctimas menor de edad en concurso real con homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, por haber sido cometido con alevosÃa y ensañamiento, por haber sido cometido por un hombre a una mujer mediante violencia de género, y por ser criminis causa –tres hechos-.
A Guerrero, Ibáñez y a Ibarra, las tres mujeres, les quitó el agravante de violencia de género y les mantuvo las otras acusaciones de privación ilegal de la libertad coactiva agravada por la pluralidad de intervinientes, y por ser una de las vÃctimas menor de edad en concurso real con homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, por haber sido cometido con alevosÃa y ensañamiento, y por ser criminis causa –en tres hechos-.
Al tratarse de un crimen con el sello de un delito federal como el narcotráfico, el fiscal solicitó que la causa pase a la Justicia Federal, algo que se resolverÃa en las próximas horas.
Las claves de la investigación
El pedido, firmado además por los fiscales Diego Rulli y Claudio Fornaro, sostiene que Brenda, Morena y Lara fueron secuestradas, torturadas y asesinadas. Sus cuerpos estaban enterrados en una casa de la calle Chañar 702, en el barrio Villa Vatteone de Florencio Varela, un sitio que funcionaba como “casa operativa†de la organización.
Los fiscales señalaron que las vÃctimas fueron engañadas con la promesa de participar en una fiesta o de recibir dinero por un trabajo y que, una vez en el lugar, fueron atacadas “con extrema violencia y sañaâ€. Las autopsias confirmaron múltiples lesiones, fracturas y mutilaciones, compatibles con un homicidio agravado por alevosÃa, ensañamiento y concurso premeditado de dos o más personas.
Según el requerimiento, González Guerrero tenÃa vÃnculos directos con los cabecillas de la organización, entre ellos Tony Jansen Valverde Victoriano (“Pequeño Jâ€) y David Gustavo Morales Huamanà (“El loco Davidâ€), señalados como responsables del tráfico de cocaÃna desde Perú hacia Buenos Aires. En su declaración, González admitió que “el tÃo de Julio (‘Pequeño J’), a quien le dicen ‘el Duro’, me dio mil dólares el dÃa que llegaron las chicasâ€.
“Las jóvenes fueron asesinadas por una deuda o venganza vinculada al robo de varios kilos de droga a una organización estable y permanente del narcotráficoâ€, remarcó el fiscal Arribas en el escrito.
El requerimiento detalla que Daniela Iara Ibarra y Maximiliano Parra fueron vistos limpiando manchas de sangre y tratando de ocultar rastros en la casa. Las cámaras de seguridad, incorporadas como prueba, muestran a ambos intentando barrer y lavar las paredes y el suelo manchados de sangre horas después del crimen.
Los fiscales calificaron esa conducta como “una maniobra consciente y deliberada para obstaculizar la investigaciónâ€, lo que derivó en una imputación por encubrimiento agravado.
En el tramo más crudo del dictamen, los investigadores remarcan que las vÃctimas eran mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad, y que esa condición fue aprovechada por los atacantes. “El grado de indefensión de estas personas ni siquiera ha sido negado por las defensas. Su vulnerabilidad fue utilizada para someterlas y eliminarlasâ€, concluyeron los fiscales.
El documento dedica más de 50 páginas a describir los vÃnculos de los imputados con una red de narcotráfico que operaba entre La Matanza, CABA y el sur del conurbano bonaerense, liderada por ciudadanos peruanos y bolivianos.
“El narcotráfico organizado es un flagelo que prueba la fortaleza de las instituciones: responder con la ley, la coordinación y la humanidad es el único caminoâ€, resaltaron los fiscales en el cierre del documento.
El pedido para que la causa pase al fuero federal
Finalmente, el Ministerio Público de La Matanza planteó la incompetencia del fuero ordinario, solicitando que la causa sea derivada al Juzgado Federal de Morón, ante los “claros indicios de delitos conexos al tráfico internacional de drogasâ€.
“El caso no se agota en un hecho de violencia urbana, sino que expone un entramado criminal donde confluyen trata, narcotráfico y homicidio organizadoâ€, sostuvieron los fiscales.
La jueza de GarantÃas de La Matanza deberá resolver en los próximos dÃas si hace lugar al pedido de prisión preventiva y si acepta la remisión del caso al fuero federal.
Los ocho imputados -el requerimiento no incluye a Pequeño J, lÃder de la organización y quien está preso en Perú a la espera de su extradición- permanecen detenidos en unidades penitenciarias bonaerenses. La investigación continúa bajo la coordinación de equipos de la ProcuradurÃa de Narcocriminalidad (PROCUNAR) y de la Dirección de Investigaciones del Tráfico de Drogas IlÃcitas.