El Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Plata condenó este lunes a José Luis RodrÃguez, conocido como “El Pumaâ€, acusado de haber matado a su expareja Patricia Alejandra Aybar en mayo del 2022. Los jueces lo sentenciaron a la pena de prisión perpetua.
Además, el tribunal rechazó un planteo de inconstitucionalidad de la pena y fijó un lÃmite de 40 años para que RodrÃguez pueda solicitar la libertad condicional, una vez que la sentencia quede firme.
Aybar, una costurera de 56, y RodrÃguez, un pintor de 63, convivieron durante 38 años hasta que ella decidió separarse en febrero de 2022 y se fue a vivir con su hija a un departamento en La Plata. Durante meses, el hombre intentó recomponer la relación, pero para la mujer no habÃa retorno.
El 2 de mayo del 2022 ocurrió lo inesperado. La hija de Patricia habÃa salido temprano de su casa y, cuando volvió alrededor de las 15, entró al departamento y vio que su mamá estaba tirada en la cocina. Llamó a la ambulancia, pero cuando llegaron los médicos ya estaba muerta.
Un vecino le contó a la joven que escuchó a la mujer discutiendo con su expareja. RodrÃguez habÃa llegado a las 11.55, según quedó registrado en las cámaras de seguridad, y se retiró a las 12.20. En apenas 25 minutos, ocurrió el horror.
El mismo vecino relató en el juicio que golpes muy fuertes que parecÃa el sonido de una madera contra la pared. Luego, el grito de la vÃctima y un golpe mucho más fuerte. Después, silencio absoluto.
La confesión del femicida
El mismo dÃa del femicidio, RodrÃguez llamó a un amigo para reconocer el crimen. “Me mandé una c... grande. La maté y estoy arrepentidoâ€, le dijo por teléfono mientras estaba prófugo.
“Cuando no tenga nada para comer, me voy a entregarâ€, le adelantó. Al dÃa siguiente, antes de ser detenido en Quilmes, le mandó un mensaje por redes sociales a la hija que tenÃan en común: “Algún dÃa vas a saber por qué la matéâ€.
Durante el juicio realizado en los tribunales de La Plata, RodrÃguez prestó declaración y confesó todo ante los jueces. Contó además que ese dÃa habÃa ido a la casa a buscarla y le prometió que iba a cambiar. Ella le dijo que la separación era definitiva y él no pudo convencerla.
En su declaración, también aseguró: “Solamente quiero pedir disculpas a mis hijos. Perdón no, porque yo sé que no me van a perdonar. Me tengo que pudrir en la cárcel. Porque lo que hice yo no tiene perdón de Diosâ€.
Este lunes, después de un mes de debate, “El Puma†fue condenado por el delito de “homicidio calificado por ser su ex cónyuge y por ser cometido mediando violencia de género en concurso idealâ€, veredicto que emitieron los jueces Santiago Paolini, Andrés Vitali y Ernesto Domenech, bajo la secretarÃa de Flavia Romina Mazza.
Durante todo el juicio declararon testigos que reforzaron la hipótesis de la fiscal Leila Aguilar, quien sostuvo que el caso estuvo marcado por la violencia de género que RodrÃguez ejerció durante años contra Aybar e influyó directamente en el femicidio.
Es que todo ocurrió después de que ella tomara la decisión definitiva de romper el ciclo de abuso y separarse. El tribunal analizó el expediente e incorporó la perspectiva de género “como pauta hermenéutica constitucional y como principio rector para la solución de este tipo de casosâ€.
En el fallo, y según los testimonios de los testigos que declararon en el juicio, determinaron que su esposo era “muy posesivo†y manifestaba “celos enfermizosâ€. Él no la dejaba hacer lo que querÃa, ni salir con sus hijos o nietos, y la obligaba a vivir “como una prisionera en la casaâ€. Le decÃa que era “inservible†y que no era “capaz de depender de sà mismaâ€.
Sobre la mecánica del ataque, las pericias forenses confirmaron que la mujer murió por una fractura de cráneo que le produjo una hemorragia interna.
En la escena del crimen encontraron pedazos de madera que tenÃan manchas de sangre. En la habitación estaba lo que habrÃa sido el arma que usó RodrÃguez para matarla. Era una máquina de colocar broches, que no tenÃa la base de madera colocada, y también tenÃa sangre.
En cuanto al perfil psicológico de RodrÃguez, en el juicio determinaron era psicopático, con rasgos narcisistas y autocentrados. Para él, la pareja debÃa satisfacer todos sus deseos y no aceptaba que su pareja se alejara.
Para la fiscal, “el debate transitó dentro de lo esperable, porque las pruebas eran contundentesâ€. “La declaración del imputado no estuvo dirigida a aportar información del caso, sino para, de algún modo, intentar culpar a sus hijosâ€, indicó la fiscal.
“Es problema es serio, porque si bien hay una toma de conciencia y empoderamiento para las mujeres, algunos hombres no están dispuestos a aceptar el cambio de paradigma y lamentablemente dirimen el conflicto por la fuerzaâ€, cerró.